TLNS para la ataxia
La ataxia aparece cuando el movimiento deja de ser preciso. La persona camina con los pies muy separados, se desvía hacia un lado, falla al alcanzar una taza, no logra mantenerse con los pies juntos y empeora mucho en la oscuridad o con los ojos cerrados. Desde fuera suele parecer embriaguez, algo que muchos pacientes acaban teniendo que explicar a desconocidos. A continuación: de dónde viene la ataxia, qué se hace con ella y qué lugar ocupa la neuroestimulación translingual.
Tres ataxias distintas, y por qué importa la diferencia
Ataxia cerebelosa. Están dañados el cerebelo o sus vías: tras un ictus, un traumatismo craneoencefálico, cirugía de fosa posterior, en la esclerosis múltiple o en enfermedades degenerativas. Son típicas la marcha inestable de base ancha, el fallo al alcanzar objetos, el temblor al final del movimiento y el habla escandida. Cerrar los ojos empeora el cuadro de forma moderada.
Ataxia vestibular. Están dañados el aparato vestibular o el nervio vestibulococlear: tras extirpar un neurinoma del acústico, en la neuritis vestibular, en la enfermedad de Ménière o tras una lesión tóxica del laberinto, por ejemplo por antibióticos aminoglucósidos. A la inestabilidad se suman vértigo, náuseas y sensación de hundimiento.
Ataxia sensitiva. El cerebro deja de recibir información de la posición del cuerpo desde músculos y articulaciones: en la polineuropatía o en lesiones de los cordones posteriores. La señal clave: con los ojos abiertos la persona se maneja, y en la oscuridad pierde la estabilidad de golpe.
La distinción no es académica. De ella dependen qué ejercicios tienen sentido y qué se puede esperar de un curso.
Por qué la TLNS puede ayudar en la ataxia
En la neuroestimulación translingual se aplican impulsos suaves sobre la superficie anterior de la lengua que llegan, por las fibras del trigémino y del facial, hasta el tronco encefálico. Allí, uno junto a otro, se encuentran los núcleos de esos nervios y los núcleos vestibulococleares, con numerosas conexiones con el cerebelo, el fascículo longitudinal medial y la médula espinal. El nexo parece ser la formación reticular de la protuberancia. Desde ahí la señal asciende por las vías propioceptivas hasta la circunvolución poscentral y el lóbulo parietal superior: las áreas corticales responsables de la noción de dónde está el cuerpo en el espacio.
Dicho de forma sencilla: no reparamos la estructura dañada. Durante la sesión amplificamos el flujo de señal hacia los sistemas que gobiernan el equilibrio y, al mismo tiempo, damos a la persona una tarea que exige equilibrio. El cerebro recibe un entrenamiento reforzado y se reorganiza por sí mismo. Eso es la neuroplasticidad.
Qué muestran los estudios
Ataxia tras extirpar un schwannoma vestibular. 64 pacientes, Instituto de Neurocirugía Polenov junto con RehaLine, 10 sesiones. Entre quienes empezaron durante el primer mes tras la cirugía, la ataxia en bipedestación bajó de 2,5 a 1,2 puntos, la de la marcha de 2,4 a 1,3, y el índice de Karnofsky subió de 66,9 a 74,4 (p<0,001). Detalles en la página de neurinoma del acústico.
Ataxia grave tras ictus. En un ensayo piloto aleatorizado y controlado (Galea M. P. et al., Brain Stimulation, 2017), el grupo que recibió neuromodulación no invasiva de pares craneales recuperó la marcha y el equilibrio más rápido y de forma más completa que el grupo de comparación.
Niños tras cirugía de meduloblastoma. Harbourne R. y colaboradores (Pediatric Physical Therapy, 2014) describieron una mejoría estadísticamente significativa del equilibrio en niños cinco años después de la operación.
Pérdida vestibular periférica y central. Danilov Y. P., Tyler M., Skinner K., Hogle R., Bach-y-Rita P. (Journal of Vestibular Research, 2007): mejoría del equilibrio y de la marcha tras un curso de entrenamiento con sustitución vestibular electrotáctil.
Nada de esto significa que el método funcione en todos los casos. Las muestras son pequeñas y varios trabajos son pilotos. Pero la dirección la confirman grupos independientes y en diagnósticos distintos.
Cómo es el curso
El curso estándar son 10 sesiones de 20 minutos, una al día. La estimulación va siempre acompañada de ejercicio: el paciente se mantiene de pie sobre un cojín inestable, normalmente con los ojos cerrados y los pies juntos, para retirar el apoyo visual y obligar a trabajar a los sistemas internos del equilibrio. Si la ataxia es intensa, las primeras sesiones se hacen sentado y la base se estrecha poco a poco. La sensación en la lengua es un hormigueo suave, parecido al agua con gas.
El aparato por sí solo aporta muy poco. Lo que funciona es la combinación de estimulación y ejercicio: así se estudió el método y así se aplica.
Lo que el método no hace
No elimina la causa de la ataxia: no cura la esclerosis múltiple, no regenera un nervio extirpado, no detiene una degeneración cerebelosa hereditaria. En las ataxias hereditarias, como la ataxia de Friedreich, el objetivo realista es mantener la función y la calidad de vida, y prometer más sería deshonesto. Tampoco sustituye a la fisioterapia, al seguimiento neurológico ni al tratamiento farmacológico: se suma a ellos.
Contraindicaciones
- marcapasos cardíaco u otro estimulador eléctrico implantado;
- epilepsia o síndrome convulsivo;
- nivel de conciencia disminuido;
- inflamación aguda o lesiones de la mucosa lingual y oral;
- embarazo.
Por dónde empezar
Escríbanos y describa brevemente la situación: diagnóstico, desde cuándo, qué se ha intentado ya y si dispone de informes. Le diremos si el curso está indicado y qué cabe esperar razonablemente en su caso. Descripción completa del método: neuroestimulación translingual.